IDEA: la diferencia está en los SERVICIOS

Cuando van a comprar un electrodoméstico, muchos clientes única y exclusivamente se fijan en el precio del producto.

Hoy en día es muy fácil comparar cientos de productos a través del móvil, elegir el más barato y pedir que lo entreguen en casa.

Sin embargo un electrodoméstico no es un pantalón, que puede llegar a mi domicilio en perfecto estado, simplemente en un sobre de plástico de la agencia de transportes XYZ.

Para empezar mover adecuadamente determinados tipos de electrodomésticos requiere que el transportista debe tener una formación adecuada, pues son productos frágiles.

Por otra parte muchos vendedores online entregan «el paquete en la puerta del domicilio» (si vives en un sexto piso, reza para que el frigorífico que has comprado quepa en el ascensor; en caso contrario, te estará esperando en el portal del edificio).

Por supuesto, no llevan el producto (previa retirada del embalaje) a su lugar en el interior de la vivienda ni hacen la puesta en marcha (retirada de anclajes, conexión a la red eléctrica y de agua, desagüe…). Mucho menos el repartidor de la agencia de transporte da ninguna explicación sobre el funcionamiento del producto ni responde ninguna duda que respecto al mismo se le pueda plantear.

Para guinda del pastel, también se da con mucha frecuencia el caso de que el transportista tampoco retira el antiguo electrodoméstico.

Sin duda la compra por internet tiene muchas ventajas.

Y también es indudable que el comprar en las tiendas físicas de IDEA Mérida y Montijo tiene un muy importante plus: los SERVICIOS.

Si a la hora de comprar necesitas asesoramiento, nuestros vendedores están perfectamente formados para ayudar al cliente a encontrar el producto que realmente satisfaga sus necesidades, producto que no solo puede ver en una pantalla, sino mirar y tocar físicamente en nuestras amplias exposiciones; y asegurase así de la calidad de lo que se quiere adquirir.

Y una vez comprado, nuestros repartidores (que cuentan todos con una perfecta formación y una dilatada experiencia en el manejo y puesta en marcha de electrodomésticos) entregan el producto en el domicilio, dejándolo en marcha y habiendo dado todas las explicaciones de funcionamiento sobre el mismo, resolviendo por supuesto las dudas que el cliente les haya podido plantear.

El embalaje irá al contenedor de basura adecuado y el viejo electrodoméstico, en caso de que el cliente nos haya solicitado su retirada, será igualmente entregado a una empresa especializada para su adecuado reciclaje.

Y después de la venta y de la entrega, si dentro o fuera del periodo de garantía el electrodoméstico presenta algún problema, nuestro personal de tienda se encargará de hacer las gestiones oportunas con Servicios Técnicos y Fabricantes si llegara el caso, para ayudar al cliente y que el aparato vuelva a funcionar a la perfección.

SERVICIOS: esa es la seña distintiva de las tiendas IDEA de Mérida y Montijo.

La guía definitiva: Cómo lavar correctamente toallas de playa o piscina en la lavadora

El verano es para disfrutarlo, lo que significa desprenderse del calor del modo más lúdico, dándose un chapuzón en la piscina, la playa, el río o aquella fuente de agua que se tenga más a mano. Y para proporcionarnos comodidad y un secado casi instantáneo, ahí están las omnipresentes toallas.

Ya te decantes por las realizadas en algodón, las de bambú o las de fibra –menos sostenibles, pero muy ligeras-, la realidad es que el verano es para las toallas una montaña rusa. Fricciones, altas temperaturas, cloro, sal… pero para que el mundo no se les venga encima, ahí van una serie de consejos para mantenerlas siempre a punto.

Sacude los restos de arena, césped y otros para evitar que las bacterias se asienten en el tejido. Sécalas en la medida de lo posible para que no acumulen humedad. Prohibido dejarlas húmedas durante varios días en la lavadora.

Lava tus toallas siempre después de cada uso, así el cloro, la sal y los químicos que se añade al agua de las piscinas no las deteriorarán tanto. Si tienen manchas de crema, trátalas antes de meterlas en la lavadora. Oxígeno activo, amoníaco o incluso jabón para la vajilla pueden resultar útiles para no volver a encontrase la misma mancha tras el lavado.

Decántate por detergentes suaves. Si quieres fijar el vivo color de los estampados, puedes añadir un chorro de vinagre en el último aclarado. Si usas suavizante, añádelo en una proporción mínima para que las toallas sigan secando tan bien como el primer día. Las personas con piel atópica o con tendencia a sufrir irritaciones, deberían evitar el suavizante o, en caso contrario, decantarse por uno hipoalergénico.

A la hora de programar la lavadora, se ha de tener en cuenta el tejido en el que están realizadas las toallas y, a no ser que se hayan lavado en numerosas ocasiones, evitar mezclar las de colores oscuros con las blancas. Los programas con agua fría, ideales para evitar el encogimiento de las toallas de algodón, prolongan la vida de los tejidos. Si tu lavadora de toallas contiene solo toallas, mejor que mejor.

Para tenderlas, mejor a la sombra y no más del tiempo necesario, así se evita el deterioro de los colores y el típico acartonamiento. Es preciso asegurarse de que el espacio esté ventilado para que las toallas no adquieran ese desagradable olor a humedad. Si, por falta de espacio o por vivir en una zona especialmente húmeda, se requiere el uso de la secadora, se conseguirán unas toallas especialmente esponjosas. Para maximizar su resultado, se puede añadir al secado bolas de lana. Impregnadas con tan solo unas gotas de aceites esenciales se consigue, además, un estupendo aroma.

¿Un último consejo? Dada la capacidad de absorción de las toallas, es mejor no plancharlas en modo vapor. Este podría acumularse en los tejidos y provocar olores indeseables.

Vacaciones y tu frigorífico: ¿qué hacer?

A pesar de que el frigorífico es uno de los electrodomésticos de mayor consumo energético, la cada vez mayor eficiencia de este y la mayor dispersión vacacional hacen que cada vez resulte menos rentable desenchufarlo cuando nos vamos de vacaciones.

De las antiguas desconexiones estivales de un mes –tanto en lo vacacional como en lo que al frigorífico se refiere- hemos pasado a períodos más cortos distribuidos a lo largo del año y, consecuentemente, a que este electrodoméstico se encuentre permanentemente conectado a pesar de las ausencias de casa.

La razón es la ya comentada eficiencia energética y la gran cantidad de energía que hace falta para el frigorífico recupere su temperatura óptima, especialmente en esta época de altas temperaturas. Tan solo es recomendable vaciar el frigorífico de alimentos, desenchufarlo, limpiarlo y dejarlo abierto cuando se vaya a estar fuera más de tres semanas.

En caso contrario, existen dos opciones: dejarlo en su temperatura habitual con alimentos en su interior que no vayan a perecer en nuestra ausencia o vaciarlo y activar el modo Vacaciones, también conocido como Eco friendly, que permite ahorrar energía y, consecuentemente, reducir la factura eléctrica.

El modo Vacaciones, perfecto para cuando se va a estar fuera más de cinco días, mantiene la temperatura del frigorífico en torno a los 14-15º C, una temperatura superior a la óptima habitual, que suele oscilar entre los 4 y los 7º C, consiguiendo así un gran ahorro energético. Dicha temperatura afecta a la zona de refrigeración; la zona de congelación mantendrá su temperatura intacta.

Antes de activar el modo Vacaciones es preciso asegurarse de qué tipo de alimentos se dejan en el interior: no han de ser perecederos. Algunos modelos permiten programar este modo, desactivándolo en fecha escogida o realizando esta tarea de modo remoto desde nuestro teléfono móvil. En el resto ha de ser el usuario quien, a su vuelta, ha de restaurar la temperatura habitual.

Este modo también resulta útil cuando, por cualquier circunstancia, nuestro frigorífico no contiene alimentos perecederos y necesitamos reponerlos.

En todos los casos es preciso tener en cuenta que, tras desactivarlo, por seguridad alimentaria, no es recomendable introducir alimentos frescos hasta que el frigorífico no alcance la temperatura de refrigeración óptima.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar